
👑🧵 El traje nuevo del emperador
Tiempo de lectura: 6 minutos.
📖 Un cuento para edades de 7 a 11 años.
⏳ Tiempo de lectura: 5 minutos.
📝 Bront desafía viejas creencias para devolver la música a su pueblo.
🗂️ Clasificado en: Cuentos con valores - Cuentos de aventuras - Cuentos de amistad - Cuentos de fantasía
En el Valle Silencio reinaba siempre una calma mágica. Allí, las flores crecían con colores únicos, los árboles susurraban secretos antiguos, y los habitantes de la aldea de Murmullia vivían en completa armonía. Murmullia era conocida por ser un pueblo silencioso, ya que, según decían las leyendas, cualquier ruido fuerte podía despertar al temido dragón Dorvax, que dormía profundamente bajo la montaña Nublada.
Todos en Murmullia eran felices viviendo con suavidad y respeto, excepto un joven llamado Bront, conocido en la aldea por su peculiar capacidad de crear instrumentos musicales con cualquier cosa que encontrara. Bront soñaba con tocar sus creaciones y llenar el valle con la música que sentía en su interior, pero siempre se lo prohibían por miedo al dragón.
Una mañana, Bront caminaba cerca del bosque Tintinea buscando materiales nuevos, cuando tropezó con una pequeña criatura que jamás había visto. Parecía un zorro, pero era de un color azul brillante y tenía grandes ojos plateados. Sorprendido, Bront preguntó:
—¿Quién eres tú, pequeña criatura?
—Soy Azulir, el último de los Melodinos. He viajado mucho buscando a alguien capaz de devolverle la música al valle— respondió la criatura con una voz suave y musical.
Bront se emocionó al oír esto. Había escuchado viejas historias sobre los Melodinos, seres que podían cantar melodías capaces de curar heridas y despertar alegría en cualquier corazón. Pero también sabía que el dragón Dorvax no toleraría ningún sonido.
—Me encantaría ayudarte, Azulir, pero está prohibido hacer música aquí. Dorvax podría despertar y destruir Murmullia— dijo Bront tristemente.
—¿Y qué tal si Dorvax no es lo que parece? Quizás la música no sea el problema, sino el tipo de sonidos que se hacen— sugirió Azulir con misterio.
Intrigado y lleno de dudas, Bront decidió confiar en su nuevo amigo. Juntos se internaron en el bosque Tintinea, buscando el antiguo Templo de la Armonía, donde podrían encontrar respuestas sobre Dorvax.
Al llegar al templo, cubierto por enredaderas y olvidado por el tiempo, Azulir guió a Bront hacia una inscripción antigua:
"La música que nace del corazón nunca despertará ira, sino bondad."
Bront comprendió entonces que quizá la leyenda estuviera equivocada. La música no era peligrosa si provenía de sentimientos nobles y puros.
Durante días, Bront y Azulir prepararon cuidadosamente un instrumento especial: una flauta hecha con madera del Árbol Sereno, decorada con pétalos luminosos del Lirio Aurora. Al fin, cuando estuvo lista, Bront se situó en medio del valle y, respirando profundamente, comenzó a tocar.
La melodía era suave, tierna y llena de amor. Poco a poco, los habitantes de Murmullia salieron de sus casas, temerosos al principio, pero pronto fascinados por la música maravillosa que escuchaban por primera vez.
Sin embargo, un rugido profundo surgió de las entrañas de la montaña Nublada. Dorvax había despertado. Los murmullianos comenzaron a esconderse, aterrados, pero Bront continuó tocando, confiando en la inscripción del templo.
Dorvax apareció ante todos, enorme y majestuoso, con escamas que reflejaban los colores del amanecer. Pero, para sorpresa general, el dragón no atacó. Al contrario, comenzó a moverse lentamente al ritmo de la flauta, hasta que lágrimas plateadas rodaron por su rostro.
—Durante siglos—dijo Dorvax con voz profunda pero dulce—, he dormido sin descanso, atormentado por la ausencia de melodías puras. Solo podía ser despertado por música sincera y llena de bondad.
Los habitantes comprendieron entonces que habían estado equivocados al creer que todo sonido era peligroso. La música no era enemiga, sino que debía nacer siempre desde el corazón.
Desde aquel día, el Valle Silencio cambió su nombre por Valle Armonía. La música volvió a llenar cada rincón de Murmullia, y Bront se convirtió en el músico más querido del pueblo, siempre acompañado por Azulir, el último Melodino.
Y así, descubrieron juntos que cuando actuamos desde la bondad y con sinceridad, ningún temor puede opacar nuestros sueños.
Moraleja: La sinceridad y la bondad tienen el poder de transformar el miedo en alegría y armonía.