🚀🌿 Horizontes lejanos 9: Nuevos comienzos

🚀🌿 Horizontes lejanos 9: Nuevos comienzos

📖 Un cuento para edades de 13 a 16 años.

Tiempo de lectura: 21 minutos.

📝 Aura enfrenta decisiones que desafían su independencia, sus emociones y su lugar en la colonia.

🗂️ Clasificado en: Cuentos para aprender emociones - Cuentos de amistad - Cuentos de ciencia ficción - Cuentos sobre la familia - Cuentos sobre cuidar la naturaleza - Horizontes lejanos

Aura se encontraba en la sala principal de las instalaciones oficiales. El espacio tenía una atmósfera pulcra y serena, con paredes y mobiliario hechos de un polímero blanco de acabado cerámico, suave al tacto y de formas redondeadas, sin juntas visibles. La luz tenue que entraba por las amplias ventanas se deslizaba sobre las superficies perladas, resaltando su acabado sutilmente nacarado. Todo parecía diseñado para ser funcional, pero al mismo tiempo acogedor, con una calidez inesperada en un entorno tecnológico. Frente a ella, Mara activó una pantalla holográfica que proyectó imágenes tridimensionales de estructuras relucientes.

—Hemos avanzado muchísimo, Aura —comenzó Mara con una sonrisa orgullosa—. Durante tu estancia en la luna, nuestro equipo aquí estuvo analizando en profundidad la composición química exacta de la arena corrosiva. Descubrimos que está formada principalmente por partículas que contienen elevadas concentraciones de sulfatos alcalinos y fluoruros metálicos altamente reactivos. Al entrar en contacto con los materiales sintéticos y metálicos que trajimos desde la Tierra, estos compuestos provocan una rápida reacción química, generando ácidos que corroen y deterioran nuestras estructuras casi inmediatamente.

Aura frunció ligeramente el ceño, tratando de captar toda la información técnica. Mara captó su expresión y decidió simplificar la explicación.

—Para decirlo más claro: imagina que la arena contiene sustancias muy agresivas que reaccionan con todo lo que trajimos de la Tierra, descomponiéndolo rápidamente. Gracias a las investigaciones realizadas en la luna sobre las propiedades del Tantalio, hemos podido crear una nueva aleación muy especial, combinando ese metal con la Veridita que encontramos aquí. Esta nueva fórmula es resistente a la corrosión, porque la Veridita neutraliza las reacciones químicas destructivas, algo parecido a lo que ocurre naturalmente en los organismos locales.

Aura asintió con admiración genuina. Le fascinaba cómo su madre y el equipo científico conseguían transformar cada desafío en una oportunidad de aprendizaje y mejora.

En ese instante, una de las compuertas de la sala se deslizó con un suave zumbido, dando paso a un hombre alto y robusto, de barba canosa y expresión afable. Aura lo reconoció al instante, aunque apenas había interactuado con él. Recordaba que, durante el trayecto en la nave, les había dado una charla sobre la construcción de estructuras respetuosas con el medio ambiente. Siempre le había transmitido una sensación de calma y confianza, pero había algo más en él. La edad marcada en su rostro y las motas doradas que resplandecían en sus ojos oscuros le conferían un aire de sabiduría serena, como si viera más allá de lo evidente.

—Aura, ya conoces a Dorian. Él está liderando la planificación de un nuevo emplazamiento de la base, asegurándose de que la zona sea sostenible y mejor adaptada a las condiciones del planeta —explicó Mara, acercándose a él con una sonrisa que reflejaba años de colaboración y respeto profesional—. Con los nuevos materiales, construiremos estructuras más resistentes y en armonía con el entorno. Quiero que lo acompañes en la supervisión de la nueva área de módulos y aprendas todo lo que puedas de él.

—Lo haré —respondió Aura, sintiendo una chispa de entusiasmo por tener responsabilidades reales.

Esa misma tarde, Aura compartió con Isaac la noticia sobre las nuevas construcciones. Él la escuchaba sin prestar demasiada atención, hasta que de pronto una idea se cruzó por su mente. Miró a Aura con entusiasmo y comentó con espontaneidad:

—¿Y si aprovechamos y nos mudamos juntos cuando terminen las construcciones?

Aura sintió un estremecimiento de emoción. Sonrió ampliamente y asintió sin dudar.

—Se lo comentaré a mi madre en cuanto la vea.

Sin embargo, esa noche Mara regresó tarde al compartimento. Para entonces, Aura ya dormía profundamente. Tampoco coincidieron a la mañana siguiente. Cuando Aura despertó su madre ya había salido, iniciando sus actividades temprano como solía, antes de que la mayoría de los colonos comenzaran sus turnos.

Con una sensación de urgencia en el pecho, se vistió rápidamente y se dirigió al comedor comunitario, pero apenas probó bocado. Su estómago estaba demasiado encogido por la ansiedad. Aunque la idea de mudarse con Isaac la llenaba de emoción, sabía que su madre no lo aprobaría fácilmente. Lo veía venir. Podía imaginar la conversación, los argumentos de Mara, el tono preocupado que adoptaría.

Mordisqueó su tostada sin ganas, tamborileando los dedos sobre la mesa con impaciencia. Miraba de reojo cada vez que alguien entraba en el comedor, esperando verla aparecer, pero el flujo constante de colonos apresurados solo aumentaba su frustración. Cuando terminó su infusión, decidió que no podía esperar más. Dejó la bandeja en el área de limpieza y se dirigió directamente a su nueva asignación. Al llegar a la zona de trabajo, encontró a Dorian inclinado sobre una mesa de control, revisando un mapa holográfico del terreno. El brillo azulado de la proyección iluminaba su rostro concentrado mientras deslizaba los dedos por las imágenes flotantes, organizando los planes para la jornada.

—¡Aura!, buenos días. Ven, acércate. Mira las formaciones del terreno; es imprescindible tenerlas en cuenta. Recuerda que no solo construimos. Observamos, escuchamos, respetamos. Estamos integrándonos al planeta, no al revés —dijo con voz serena mientras desplegaba el mapa interactivo del nuevo emplazamiento.

Justo en ese instante, Mara entró en la sala y se detuvo un momento al ver a Aura junto a Dorian, observando con una sonrisa silenciosa cómo interactuaban. Aura, al notar su presencia, sintió un vuelco en el pecho. Sin dudarlo, se acercó a ella y, con el corazón acelerado, aprovechó la oportunidad para contarle sus planes con Isaac.

—¿Mudarte con Isaac? —Mara palideció un instante, pero su expresión se endureció rápidamente—. No me parece buena idea.

Aura apretó los puños, sintiendo cómo la frustración se acumulaba en su interior.

—Mamá, necesito vivir mi vida. En este maldito planeta parece que siempre tengo que estar bajo tu sombra.

—No es mi sombra lo que te preocupa, sino que no te dejo hacer lo que te da la gana —replicó Mara con seriedad—. Y, en este caso, tengo razones para preocuparme.

Aura bufó, cruzándose de brazos.

—Siempre encuentras una razón para estar en contra de Isaac.

—Porque no me gusta cómo te afecta vuestra relación —contestó Mara sin rodeos—. Y lo sabes.

—No sabes nada, mamá —soltó Aura con furia, la voz temblorosa—. No puedes decidir por mí.

Mara le sostuvo la mirada, firme pero menos tajante.

—No, pero tampoco voy a hacer como si fuera la mejor idea del mundo.

El silencio que se instaló entre ambas fue espeso. Finalmente, Mara suspiró y negó con la cabeza.

—Haz lo que creas conveniente. Solo espero que, si las cosas se tuercen, no te alejes de quienes nos preocupamos de verdad por ti. Si quieres vivir con Isaac, prepararemos uno de los habitáculos para vosotros.

Sin añadir más, se giró para salir de la sala. Antes de marcharse, cruzó una mirada inquieta con Dorian, quien observaba discretamente desde la distancia.

Horas después, cuando completó su jornada de trabajo, Aura corrió a informar a Isaac que, finalmente, Mara había aceptado. Apenas terminó la frase, Isaac la abrazó con entusiasmo, levantándola del suelo con facilidad. Aura sintió la firmeza de sus brazos rodeándola, la seguridad que siempre le transmitía su contacto. Cuando la dejó de nuevo en el suelo, le dedicó una sonrisa radiante, esa que conseguía que su estómago diera un vuelco.

—Sabía que lo conseguirías —murmuró, con ese tono de certeza absoluta que hacía que todo pareciera más fácil.

Aura sintió una oleada de emoción recorrerla, pero antes de poder responder, apareció Liam, sonriente como siempre.

—¡Hola, Aura! Oye, ¿vienes más tarde? Hemos quedado algunos amigos para jugar en el simulador con una nueva actualización de aventuras en el bosque.

Aura, instintivamente, miró a Isaac antes de responder. Este gesto no pasó desapercibido para Liam.

—Aura no necesita pedirte permiso, ¿verdad? —dijo Liam con una sonrisa relajada pero firme.

—No es eso —se apresuró a decir Aura, sintiendo el calor subirle a las mejillas—. Solo... quería ver si ya teníamos otros planes.

Liam arqueó una ceja.

—Cuenta conmigo —añadió Aura rápidamente.

Liam asintió complacido y se alejó tranquilo. Cuando estuvieron solos, Isaac explotó con una rabia inesperada.

—¿Siempre tienes que hacerme quedar mal delante de tus amigos? —dijo elevando la voz, con un brillo oscuro en sus ojos.

—No te estoy haciendo quedar mal. Simplemente no necesito permiso para hacer algo, ¿no? —respondió Aura intentando mantener la calma.

—¡No me has tenido en cuenta para tus planes! Quería que celebráramos la buena noticia. Ni siquiera se lo has contado a tu amigo, ¡parece que te da igual todo lo relacionado conmigo!

Isaac golpeó con fuerza la pared más cercana, haciendo que Aura retrocediera instintivamente. Sin decir una palabra más, Isaac se marchó furioso por el pasillo, dejando a Aura helada.

Isaac, dando grandes zancadas, se refugió en sus dependencias. Cerró la puerta con un movimiento brusco y, sin detenerse a pensar, activó una videocomunicación con Zoe.

Ella respondió casi inmediatamente, con una sonrisa suave, pero sus cejas se alzaron levemente, reflejando su sorpresa por la llamada.

—¿Isaac? ¡Qué sorpresa! —Zoe alzó la vista de su terminal y esbozó una sonrisa mientras recogía con cuidado a la criatura que descansaba acurrucada a su lado—. Estaba revisando el comportamiento de los Quivelis.

Sostuvo en sus brazos a un pequeño ejemplar, similar en tamaño a un zorro, con un pelaje sedoso que oscilaba entre tonos turquesa y azulados, moteado en plata suave. Al sentir que lo levantaban, el animal estiró las patas instintivamente, desplegando las membranas traslúcidas que le permitían planear. Zoe sonrió y lo acercó a su rostro con un gesto casi automático, rozando su nariz contra la del animal en una caricia breve pero afectuosa.

—Te presento a Lúnir —dijo en voz baja—. Está especialmente sensible hoy.

El Quivelis soltó un gorgoteo suave, entrecerrando sus grandes ojos oscuros de pupilas doradas, mientras mostraba su reluciente dentadura en una mueca cariñosa.

Isaac suspiró pesadamente, pasando una mano por su cabello, su ceño fruncido de una manera que parecía casi teatral.

—¿Estás bien? —preguntó Zoe, ladeando la cabeza con un matiz de precaución en la voz—. Pareces… alterado.

Isaac chasqueó la lengua con frustración y apoyó los codos en la mesa, hundiendo el rostro entre sus manos antes de volver a mirarla.

—He discutido con Aura. No me entiende, Zoe. No importa cuánto haga por ella, siempre encuentra una forma de hacerme a un lado.

Zoe tragó saliva. Sintió una punzada de culpa entrelazada con algo más difícil de admitir. Su pecho se tensó.

—Aura puede ser muy testaruda, pero solo necesita tiempo. Ten paciencia con ella —dijo en voz baja, esforzándose por sonar neutral.

Isaac dejó escapar una risa breve y amarga.

—Siempre es lo mismo. "Ten paciencia, Isaac", "Compréndela, Isaac". ¿Y quién tiene paciencia conmigo? ¿Quién me comprende a mí?

Zoe sintió que el aire se volvía más pesado. Bajó la mirada un instante y acarició distraídamente el suave pelaje de Lúnir, que parecía captar su agitación.

—Isaac… —empezó, pero él la interrumpió.

—Eres la única persona que realmente me escucha, Zoe —dijo con un tono más bajo, más íntimo. Su expresión se suavizó levemente, y su mirada se clavó en la suya—. Contigo no tengo que explicarme, no tengo que luchar para que me entiendan. Solo… existo.

Zoe sintió cómo su corazón aceleraba el ritmo, una mezcla de euforia y peligro palpitando en su pecho.

—Eso no es verdad —murmuró, intentando sonreír, aunque su voz sonó insegura—. Aura te quiere.

Isaac negó lentamente con la cabeza.

—Ojalá Aura me valorara como tú lo haces.

El silencio que quedó entre ambos se alargó, espeso. Zoe sintió el calor de Lúnir contra su cuerpo, como si el pequeño Quivelis percibiera la tensión y tratara de serenarla.

—Gracias, Zoe. De verdad —continuó Isaac, con un tono cálido, casi dulce—. No sé qué haría sin ti.

Antes de que ella pudiera responder, la conexión se cortó.

Zoe parpadeó, como si acabara de salir de un trance. Permaneció inmóvil, con la mirada fija en el espacio vacío donde, segundos antes, había estado la imagen de Isaac. Su respiración era lenta, contenida, como si temiera que moverse demasiado la hiciera enfrentar lo que acababa de sentir.

Lúnir la observaba desde su regazo, con las orejas levemente echadas hacia atrás. El pequeño Quivelis agitó sus alas membranosas con un batir casi imperceptible, reflejando la inquietud de su dueña.

Zoe deslizó los dedos por su pelaje sin pensar.

—¿Qué voy a hacer, Lúnir? —susurró, sintiendo cómo el peso en su pecho no desaparecía del todo, pero al menos se volvía soportable. —Isaac me gusta tanto, pero... No puedo hacerle esto a Aura, es mi amiga.

Lúnir emitió un suave gorgoteo, ladeando la cabeza con curiosidad antes de desplegar sus alas con lentitud, envolviéndola en un gesto instintivo de consuelo.

Zoe cerró los ojos y apoyó la frente sobre el cuerpo cálido del Quivelis. La respiración pausada del pequeño ser la apaciguó por un momento, como si el simple contacto pudiera aliviar la maraña de emociones que la atenazaban.

—Gracias, amigo mío —susurró, sintiendo cómo el peso en su pecho no desaparecía del todo, pero al menos se volvía soportable—. Quizá algún día se lo cuente todo.

El animal se rozó suavemente contra su piel.

—Pero ahora, simplemente… no puedo.

Más tarde, aunque no se sentía del todo animada, Aura decidió acompañar a Liam al simulador virtual. No estaba segura de si era lo que necesitaba, pero tampoco quería quedarse sola con sus pensamientos. Al llegar, se sorprendió gratamente al ver que también estaban Alexia y Derek, con los que hacía tiempo que no compartía ninguna actividad. La sala del simulador proyectaba un entorno boscoso, con árboles de troncos retorcidos que se mecían con una brisa virtual casi real. La interfaz respondía con precisión a cada uno de sus movimientos, envolviéndolos en una experiencia inmersiva donde la niebla flotaba entre las raíces y el aire olía a tierra húmeda.

Durante los primeros minutos, Aura permaneció callada y distante, limitándose a seguir a los demás a través de la espesura simulada. Sin embargo, poco a poco, la dinámica del juego y la complicidad del grupo lograron disipar parte de la tensión que la oprimía. Alexia bromeaba sobre las trampas ocultas en el sendero, Derek se lanzaba de forma impulsiva contra los desafíos sin pensarlo dos veces, y Liam, con su actitud despreocupada, la animaba a seguir adelante.

Para cuando terminó la partida, Aura ya no se sentía tan atrapada en su propia cabeza.

De regreso a la zona residencial, Liam caminó a su lado, con las manos en los bolsillos.

—¿Estás bien? —preguntó, dándole un cariñoso empujón con el codo.

Aura suspiró profundamente antes de responder.

—He discutido con Isaac —admitió—. Creo que mi madre podría tener razón en algunas cosas...

Liam la miró con seriedad, pero sin perder su tono comprensivo.

—Aura, por si aún no te has dado cuenta de lo que pienso sobre Isaac, creo que él no es bueno para ti —dijo con franqueza—, pero eres tú quien debe darse cuenta. Solo quiero que sepas que, cuando eso ocurra, estaré aquí para apoyarte.

Aura le sostuvo la mirada un instante antes de sonreír con gratitud.

Al llegar frente a sus dependencias, vio a Isaac esperándola en la puerta. Liam se despidió de ella con un cálido abrazo que Isaac observó con evidente desagrado, aunque se esforzó por disimular.

Isaac esperó a que Liam se fuera antes de acercarse.

—Aura, perdona lo de antes —comenzó él, suavizando la voz—. No debí reaccionar así, pero a veces no sé cómo controlarme cuando veo que no me tienes en cuenta. Sabes cuánto me afecta que no valores mis sentimientos.

Aura permaneció en silencio, sintiendo cómo la culpa se iba instalando lentamente en su pecho.

—Lo siento, Aura —continuó Isaac, con tono suave pero firme—. Ojalá entendieras cuánto me hieres cuando haces cosas así.

Aura bajó la mirada, confundida e incapaz de responder. Algo en su interior le advertía de que lo que Isaac decía no era del todo correcto, pero no lograba encontrar qué era. La sensación era incómoda, como si intentara sujetar arena entre los dedos. Al final, se rindió ante su mirada anhelante.

—Perdóname, Isaac, no quería que te sintieras así.

Él la atrajo hacia sí, envolviéndola con su cuerpo, haciéndola perderse en la sensación de calor y protección que siempre la desarmaba, sofocando cualquier duda que hubiera intentado surgir.

—No pasa nada —susurró Isaac en su oído, su voz deslizándose como un roce eléctrico sobre su piel—. Cuando vivamos juntos todo será más fácil.

Aura apenas tuvo tiempo de procesar sus palabras antes de que él la besara. Se alzó de puntillas sin pensarlo, dejándose llevar por la intensidad del momento. Isaac la sostuvo con firmeza, sus manos sujetando su rostro con la precisión de quien sabe exactamente lo que hace.

Cuando se separaron, los ojos de él brillaban con esa intensidad embriagadora que solo él poseía.

—Buenas noches, amor mío —murmuró, esperando a que ella cerrara la compuerta.

Aura quedó con esa mezcla de sentimientos una vez más. Con el calor del beso aún latente en sus labios, sentía cuánto quería a Isaac, pero también la embargaba esa punzada persistente, esa certeza silenciada de que algo no estaba como debía.

Ficha técnica del cuento

✨ Resumen

Aura regresa de su expedición a la luna de Veridia-7 con una renovada sensación de independencia. Sin embargo, al volver a la colonia, las tensiones con Isaac resurgen, especialmente cuando él le propone mudarse juntos en la nueva zona residencial. Aunque al principio se siente emocionada, pronto la duda se instala en su corazón cuando su madre expresa sus preocupaciones.

En paralelo, la colonia avanza en la adaptación al planeta, descubriendo nuevas aleaciones para resistir la arena corrosiva y planificando la expansión de los asentamientos bajo la supervisión de Dorian, un líder experimentado en la sostenibilidad del entorno.

Mientras Aura se reencuentra con Liam y sus antiguos amigos, empieza a notar las dinámicas tóxicas en su relación con Isaac. Zoe, por su parte, se enfrenta a sus propios sentimientos cuando Isaac recurre a ella en busca de consuelo.

Las tensiones crecen, y Aura se encuentra atrapada entre el amor, la lealtad y la necesidad de descubrir quién es realmente en este nuevo mundo.

💡 Valores y aprendizajes trabajados

  • Autoconocimiento y crecimiento personal: Aura empieza a cuestionar su dependencia emocional y a redescubrir sus propias aspiraciones.
  • Amistad y relaciones sanas: La historia destaca la importancia del apoyo mutuo y el respeto en las relaciones.
  • Manipulación emocional y dependencia: Se aborda cómo las relaciones pueden convertirse en un ciclo de control disfrazado de amor.
  • Respeto por el entorno: La historia refuerza el valor de la integración con el medio ambiente y la construcción sostenible.
  • Toma de decisiones: Aura aprende a enfrentarse a decisiones difíciles y a encontrar su propio camino.

🚀 Elementos clave de la historia

  • Un mundo en expansión: El desarrollo de la colonia y los desafíos científicos aportan una capa de realismo fascinante.
  • Conflictos emocionales auténticos: La relación de Aura e Isaac muestra con sutileza la complejidad de las relaciones tóxicas.
  • Un triángulo emocional en construcción: La conexión entre Isaac y Zoe añade tensión emocional y nuevos dilemas.
  • El regreso de las amistades del pasado: La dinámica con Liam y otros compañeros refuerza la idea de que Aura no está sola.
  • Un destino incierto: La historia deja abierta la evolución de Aura, manteniendo el interés en los próximos capítulos.

🎭 Frase destacada del cuento

"Cuando se separaron, los ojos de él brillaban con esa intensidad embriagadora que solo él poseía. —Buenas noches, amor mío —murmuró, esperando a que ella cerrara la compuerta. Aura quedó con esa mezcla de sentimientos una vez más. Con el calor del beso aún latente en sus labios, sentía cuánto quería a Isaac, pero también la embargaba esa punzada persistente, esa certeza silenciada de que algo no estaba como debía."

💬 Actividades para reflexionar tras la lectura

1️⃣ Explora las señales de manipulación emocional 🧠

  • ¿Qué momentos de la historia reflejan comportamientos manipulativos en Isaac?
  • ¿Cómo puede una persona identificar y salir de una relación tóxica?

2️⃣ Discute el crecimiento de Aura 🌿

  • ¿Cómo ha cambiado Aura desde el inicio de la saga hasta este capítulo?
  • ¿Cuáles son los desafíos que aún debe enfrentar?

3️⃣ Imagina el futuro de la colonia 🏩

  • ¿Cómo evolucionará la relación entre los humanos y el planeta Veridia-7?
  • ¿Qué otros desafíos podrían surgir en la construcción de la nueva base?

4️⃣ Reflexiona sobre el papel de Zoe 🤔

  • ¿Cómo crees que evolucionará la relación entre Zoe e Isaac?
  • ¿Cómo debería actuar Zoe frente a lo que está sintiendo?

🌟 Por qué esta entrega es especial

  • 💬 Tensión emocional realista: La historia refleja conflictos internos que muchos adolescentes pueden identificar en sus propias relaciones.
  • 🌱 Un mundo que evoluciona: La expansión de la colonia y el descubrimiento de nuevos materiales enriquecen la ambientación.
  • 👀 Un cambio en la dinámica de Aura: Se vislumbra una futura transformación en su manera de relacionarse con los demás.
  • 💥 El inicio de un cambio decisivo: Se siembran las semillas de una futura ruptura o evolución en la historia de Aura e Isaac.

📚 Una historia intensa

Con un equilibrio entre la exploración científica y el desarrollo emocional, esta entrega deja la puerta abierta a nuevas revelaciones en el universo de Horizontes Lejanos. 🚀✨

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